En verdad una noche especial por las infrecuentes circunstancias vividas. En primer lugar la presencia en el podio de un nuevo director invitado, hecho que mueve a la inquietud y a las preguntas: ¿Cómo será? ¿Se entenderá con la orquesta? ¿Será comprendido y respetado a pesar de su juventud? ¿Qué visión trae de la música que la orquesta ya conoce? Y así hasta el infinito. Pero en este caso particular se trataba del hijo de Felipe Izcaray, el excelente director titular de la sinfónica local que a lo largo de cuatro años la fue construyendo hasta llegar al organismo que hoy, con orgullo, exhibe Salta.
Carlos Izcaray, que es de quien hablo, es un excelente violonchelista y un joven pero eficiente director orquestal. Aparentemente superado el difícil trance de vida por el que tuvo que pasar en su país y que tomara estado público…
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