A pesar de su carácter periférico en lo geográfico, Portugal ha sido históricamente una nación muy abierta a la influencia de las corrientes artísticas europeas, con las cuales ha mantenido un diálogo constante, en muchos periodos por encima de lo que paralelamente hacía una ensimismada España que siempre se ha empeñado en mirar a sus vecinos occidentales por encima del hombro, en un gesto de desdeñosa ignorancia.A pesar de que la música portuguesa contemporánea es prácticamente desconocida en nuestro Estado -excepción hecha de nombres como Lopes-Graça, Nunes o Peixinho-, su cotidianeidad en las programaciones de Lisboa y Porto, fundamentalmente, es digna de mención, a través de instituciones públicas y privadas que desde hace décadas apuestan por los lenguajes del presente, como la lisboeta Fundación Gulbenkian o, más recientemente, la…
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