El segundo de los conciertos de la Filarmónica de Rotterdam y Valery Gergiev en Quincena Musical estuvo centrado en la obra más emblemática del compositor que más fama ha dado al director ruso: el ballet Romeo y Julieta de su compatriota Sergei Procofiev. La visión que Gergiev tiene de esta obra es bien conocida desde hace tiempo, no en vano su grabación del ballet completo publicada en el año 91 por Phillips es poco menos que referencial. Quizá Gergiev haya refinado desde entonces la cualidad sonora orquestal de su Procofiev, tan característicamente tosca en sus grabaciones con la orquesta del Kirov y en pronunciado contraste con las versiones de Procofiev y otros rusos que casi simultáneamente firmaba Pletnev con la Nacional Rusa, marcadamente líricas y preciosistas; pero lo que es remanente e incluso se ve reforzado en el actual…
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