¿Por qué un excelente concierto en el mejor momento de sus intérpretes da lugar a una crítica corta, y uno malo o mediocre a otra larga? Debería ser al revés. Y no. Porque una vez que se constatan la seriedad, la preparación, técnica y estilística, la solidez y seguridad de los medios y la expresión, es monótono reiterarlo pieza por pieza. Y por otro lado, los artistas no lo hicieron bien para lucirse, aunque ese objetivo legítimo haya estado entre otros. Lo hicieron bien porque es su oficio y porque les gusta de veras lo que hacen; y si con ello ganan fama y dinero, pues tanto mejor. Entonces, ni cambios de vestuario, ni esperas, ni transmisiones televisivas, ni partes de relleno para esperar los cuatro o cinco momentos 'fuertes'. Con dos días de diferencia, el Palais des Beaux Arts ofreció dos ejemplos bien claros de quién es capaz de…
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