En descargo de la contundencia de las opiniones que formularé a continuación, debo dejar bien claro que la calidad de las interpretaciones de las seis obras que se escucharon en este concerto no llegaron a los mínimos exigibles para una transmisión correcta del trabajo de sus autores. Los músicos de la Orquesta de Cambra Catalana, exceptuando a los violonchelistas, tienen unas deficiencias técnicas tan grandes -en algunos casos ni siquiera sabían pasar el arco con regularidad-, unos problemas de afinación y empaste tan graves y una falta de práctica tan notable con técnicas mínimamente avanzadas como los armónicos artificiales, los sul ponticello o los sul tasto, que no fueron capaces de hacer honor a las cualidades ni a los defectos de estas músicas de difícil ejecución. Una vez dicho esto, me interno en la farragosa y siempre injusta…
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