Después de un sábado con el Holandés Errante y Capuleti e i Montecchi la orquesta que nunca viaja descansó el domingo para afrontar una de sus extenuantes semanas de fines de invierno: Lago de los cisnes el lunes, otro Holandés el martes, Isadora el miércoles y jueves. Finalmente, un viernes 13 y luego de un nuevo Lago de los cisnes, la orquesta subió al escenario para presentarse ella misma con la ópera de las óperas, ese Réquiem verdiano solo aceptable si los ejecutantes, el coro, los cantantes solistas y el director de orquesta logran descubrir su propia alma ante el público.Por supuesto que la orquesta alcanza para más de una dotación e innumerables combinaciones, pero lo cierto es que tampoco es tan extensa en número como para salir de gira, sobre todo teniendo en cuenta que la Royal Opera House trabaja once meses por año. En…
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