Ahora bien, un problema derivado de este mismo virtuosismo es que al estar todas las obras tan bien tocadas, resulta a veces muy difícil separar el grano de la paja. Como diría mi compañero Agustín Blanco, la forma en que la Bartoli canta Salieri puede hacernos ver en este compositor cualidades que en realidad no son tales, y elevarlo a la altura de un Mozart o un Cimarosa cuando un análisis sensato demuestra que tal cosa es una barbaridad. Algo parecido se puede aplicar a las interpretaciones que Sukarlan hizo de las cuatro primeras obras del programa. Curiosamente, en el programa de mano se habla de todas ellas en términos de técnica, y a mi me cuesta cada vez más valorar este tipo de composiciones cuya razón de ser son los 'contrastes texturales' (Knussen), 'la sucesión de agregados polifónicos en tiempos distintos' (López López),…
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