¡Ni siquiera en el festival que lleva su nombre es posible lograr que la Argerich toque sola! ¡Adiós a Gaspard de la Nuit o las Sonatas de Chopin!. Sólo como bis a su magnífica actuación en el Concierto de Beethoven, nos regaló una Suite inglesa de Bach. Tampoco el Colón es lo que era antes. En lugar de aquella fulgurante iluminación a giorno hay ahora una luz mortecina que impide apreciar esta sala aún magnifica, siempre la mejor acústicamente, pero con visibles signos de deterioro en su mantenimiento. El mantenimiento de la Filarmónica local, en cambio, me pareció mejor que el apreciado hace algunos años durante una de mis periódicas visitas a Buenos Aires. Bajo la competente dirección de la brasileña Ligia Amadio, la masa orquestal salió brillante, compacta y expresiva, digna del diálogo que le tocó protagonizar con una de las mejores…
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