Desde 1929 mucho se ha visto y mucho ha ocurrido en esta ‘gran sala’ rebautizada con el nombre del mecenas que tanto la quiso. Diseñada por el gran Victor Horta, y en nada ajena a las tropelías de los años setenta, hoy en día ha sufrido una renovación (aún no terminada). Durante doce días desde ahora y hasta el 28 de este mes habrá todo tipo de conciertos conmemorativos (probablemente alguno más comentemos en esta columna).
El primero correspondió al programa que se enuncia más arriba y fue precedido de una introducción que se dedicó a la memoria de Daniel Pearl y en la que se abogó por la paz en el mundo, cosa para la que el final de la obra de Berlioz resulta muy a propósito (y por lo visto, desde los Capuletos y Montescos, y antes, con los mismos resultados pese a todas las dedicatorias y los buenos sentimientos de quienes poco o nada…
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