Hay momentos en que uno está listo para tomar el té sea la hora que sea y no necesariamente las cinco de la tarde. Como también hay momentos en que se les puede explicar a los niños ciertas cosas acerca de la vida y la muerte. Lo mismo sucede con la música.Por años la música de Boulez era consierada como un seco ensayo académico, un ejercicio en composición, una demostración de habilidad técnica y poco más.
Parece mentira que muchos espectadores que gustan tanto de la música, y quien escribe fué uno de ellos, hayan sido tan haraganes para sumarse al consenso conservador de la época (fueron los años 60 y 70) y desmerecer la obra de un gigante intelectual de la música como lo es Boulez sin pensarlo dos veces. Ya hemo descrito, al menos en el ámbito de las sensaciones provocadas, su obra Derive que Boulez dirigió en su segundo concierto de…
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