'Claude de France', como se denominaba a sí mismo, no tuvo oportunidad de escuchar jazz en su vida. El jazz ya existía pero todavía no había empezado a grabarse y aun faltaban unos años para que se popularizara en Europa. Eso es lo que le da un carácter tan extraño, y al tiempo tan fascinante, a las dos obras que abren y cierran el disco, los Jardins sous la pluie y la Debussiana compuesta por el propio Icasto. En medio quedan cuatro autores de tradiciones bien distintas (Piazzolla, Ravel, Procofiev y Gershwin) que -al igual que pasa con Debussy- siguen manteniendo su identidad propia.
El vehículo elegido por Icasto para su experiencia es el trío de piano, contrabajo y batería que -según recordaba Michel Camilo en una apasionante entrevista con Antonio San José en CNN hace un par de días- es la agrupación jazzística más íntima y más…
Comentarios