En 1937, cuando residía en Tucumán, Luis Gianneo, hombre afable, sencillo, pianista, director de orquesta, pedagogo y compositor, solía decir: “mi vida es simplemente la de un hombre de trabajo” con lo cual pretendía señalar que el artista no es la consecuencia de la gracia divina únicamente sino también del intenso estudio, del abnegado trabajo, de un no dejarse estar, de un anhelante querer superarse, como dijo Jorge Pickenhayn. De él se conoció una breve pero atractiva obra para pequeña orquesta de vientos y percusión. En la oportunidad, catorce instrumentistas. Dura solo cinco minutos y en ella es evidente la influencia de los trabajos de Stravisnky. Está inspirada en dos motivos infantiles superconocidos: Sobre el puente de Avignon y Arroz con leche elaborada con notorios juegos contrapuntísticos y particulares combinaciones…
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