Esta nueva crítica será más corta que lo habitual porque se refiere estrictamente a los nuevos intérpretes (el “segundo” elenco, o, como se dice por aquí “alternativo”, ya que en este particular caso no es cierto que ni por nombre ni por rendimiento -salvo en algún caso- sea segundo con respecto al primero, y en cambio sí puede ocurrir que resulte más adecuado o superior) de esta Aida tan festejada y alabada que, en esta última función, registraba un lleno completo y un público más aplaudidor, que hasta “osó” aplaudir tímidamente en algún aria.
No repetiré, pues, ni consideraciones generales ni las particulares referidas a la puesta de Wilson o a la dirección de Ono, pues siguieron la primera convenciéndome totalmente (con algún punto más bajo en las danzas) y la segunda despertándome las mismas reservas, siempre dejando a salvo la…
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