Mauricio Sotelo © mauriciosotelo.com
Los compositores de música culta de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) han coincidido en demandar "una protección específica" para su obra por parte de unos poderes públicos, que, a su entender, "están desatendiendo sus obligaciones". El sector ha coincidido en reclamar un sistema de cuotas para garantizar la programación de obras españolas en ciclos de conciertos y espacios radiofónicos y televisivos públicos, así como ayudas para la difusión de su obra en el marco de la Unión Europea.
Esta asamblea, en la que participaron una docena de compositores contemporáneos de primer nivel, tuvo lugar en la sede central de la SGAE en Madrid para preparar el III Encuentro de Creadores, que la entidad de gestión celebrará en Barcelona entre los próximos 1 y 3 de febrero de 2005 con la asistencia de medio millar de hombres y mujeres de las artes audiovisuales, musicales y escénicas. Todas las ideas que sean aprobadas en el plenario del Encuentro de Creadores formarán parte del Plan Integral de la Creación y del Autor, un documento que la SGAE hará llegar al Ejecutivo del presidente Zapatero a lo largo de la próxima primavera.
Carlos Cruz de Castro, director de Radio 2, aseguró que el compromiso con la música clásica española "es una cuestión de concienciación" que la administración no puede eludir. "En el ámbito de la radiodifusión nos encontramos muy solos. Incluso dentro de lo que es RNE, emisoras como Radio 3 gozan de cierto respaldo institucional mientras nosotros somos un islote".
El compositor Mauricio Sotelo, Premio Nacional de Composición en 2001, deploró que los contenidos de los festivales "estén en manos del capricho de los programadores, pese a que todos estos certámenes están en gran medida subvencionados con dinero público". Sotelo reveló que hasta las instituciones más nobles, como el Teatro Real, "se resisten a satisfacer los cánones por el alquiler de partituras o los derechos de autor". "Si eso sucede en el Teatro Real", terció la compositora Zulema de la Cruz, "en otros ámbitos más humildes la situación se reproduce, pero multiplicada por 2.000".
Conservatorios y embajadas
Todos los asistentes al encuentro resaltaron que las orquestas públicas y las extranjeras contratadas en España con dinero público "deben tener la obligación legal de interpretar un cierto porcentaje de música española de autores vivos y no vivos". Cecilia Rodrigo, hija del desaparecido maestro Rodrigo, extendió este compromiso a la enseñanza en los Conservatorios. "La nueva Ley de la Música debe incluir un porcentaje de interpretación de música española en nuestros centros oficiales. Es algo tan obvio que hasta da vergüenza reclamarlo, pero en la actualidad no se toca casi nada de música española ni en las cátedras de piano, ni en las de guitarra ni en las de los demás instrumentos", se lamentó.
El compositor Ramón Barce recordó que el cine español había experimentado una mejoría "sensible" desde la ley de Pilar Miró, y agregó que el apoyo a la música española debía extenderse por las principales ciudades del mundo a través de las Embajadas y del Instituto Cervantes. En este sentido, Zulema de la Cruz ofreció una revelación sorprendente. "En la actualidad, tu música suena si lo organiza alguna institución de fuera, y luego llega la Embajada y se ‘adhiere’ al evento. Suena increíble, pero es la rigurosa verdad sobre lo que está sucediendo. Definitivamente, la música no forma parte de la cultura del cuerpo diplomático...".
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