Hasta donde la escasa experiencia de este crítico permite observar, parece que es costumbre en la Ópera del Estado de Baviera – cuyo edificio se encuentra en el centro de Munich – derrochar en economía de medios en la producción escénica. ¡Qué maravillosos son esos ejemplos en los que dicho ahorro sirve para observar – o siquiera permite apreciar – un lujo de ideas necesario en todo cometido artístico! En la Ópera de Baviera esta economía de medios parece más fruto de la necesidad que de una voluntad de despojarse. Esto, en principio, no debería ser un inconveniente, pues la experiencia histórica abunda en ejemplos en los que la necesidad no sólo no se muestra como una barrera infranqueable, sino que, además, sirve de estímulo a la materia gris fértil de una mente competente y ambiciosa – en el sentido más noble que pueda tener esta…
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