Preliminar de obligada lectura. Este artículo ha sido escrito bajo la impresión de la muerte de Victoria de los Ángeles. Está lleno de pasión, de cariño y de tristeza. Si alguien busca otra cosa en él o cree que la efusión sentimental no procede, por favor que no siga leyendo
Todos somos culpables. Todos la teníamos olvidada. Aunque es verdad que unos más que otros. Aunque es verdad que con matices para el olvido y para la responsabilidad. Hacía apenas seis años que no cantaba; pero llevaba más de veinte retirada de los escenarios buscando refugio en un ámbito más intimista, menos mediático y más propio de su carácter como persona -maravillosa persona- y como artista -maravillosa artista-: el mundo de la canción, de la melodie, de la romanza, del lied. Nunca despertó el interés de la prensa rosa ni de la amarilla, excepto en los momentos…
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