Este primer día de introducción a la música de MacMillan -dentro del amplio Festival MacMillan que organizó la BBC- culminó para mí antes de medianoche en la iglesia de St Giles Cripplegate con una noche memorable y muy conmovedora. Unos diez minutos de caminatas por el ultramoderno complejo que es el Barbican, con torres de más de 30 pisos de apartamentos que dan la impresión de una Metrópolis sin alma, y de pronto surge del otro lado del canal, casi congelado por el frío invernal, una pequeña iglesia, íntima y acogedora, donde se presentaron los BBC Singers en todo su esplendor, sin ningún acompañamiento.
He aquí algo sin efectos, tan criticado por algunos de mis colegas y que en mi opinión representa lo más puro del arte de MacMillan, la escritura coral. En un concierto que consistió en voces solas, MacMillan recurrió a la vieja…
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