En sus notas de la carpetilla, Andrew Huth lo deja bien claro: ‘En el caso de Shostacovich, tristemente, la música ha sido a veces apabullada con discusiones extramusicales, muchas de las cuales deben tratarse con suma precaución. Los comentarios hechos durante su vida, cuando él intentaba –con éxito variable- presentarse como un profesional que trabajaba duro al servicio del estado soviético, no son más fiables que el montón de material revisionista que ha aparecido desde su muerte en 1975, que pretende hacernos creer que cada nota que escribió debe interpretarse de algún modo como una protesta codificada contra el régimen.’
De manera que, por mucho que esta Cuarta sinfonía fuera concebida durante la durísima reprimenda que Shostacovich recibió en las columnas de La Verdad, y por mucho que permaneciera durante veintitantos años…
Comentarios