Richard Taruskin, en la recientemente publicada The Oxford History of Western Music, dice, a propósito de La Nariz, compuesta por un Shostacovich de 21 años, que la intensa vena satírica en la música de los jóvenes compositores rusos en la década de los años veinte es fiel reflejo del sentimiento imperante en el flamante nuevo estado soviético ante la vida en el mundo burgués exterior. Desde luego La Nariz, basada en un relato de Gogol, es un dechado de humorismo, a veces perverso, otras absurdo, pero siempre incisivo y punzante. La burla que hace de lo burgués (sus protocolos, sus costumbres, su forma de encarar la vida) es tan caricaturesca como profunda. Pero este logro, y he aquí lo sorpredente, es fruto de la música de un Shostacovich casi adolescente que supo intuir en toda su magnitud el humor de Gogol y exagerarlo y dinamizarlo…
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