El concierto para violín y orquesta de Felix Mendelssohn es uno de los más populares del repertorio universal. Todo violinista que se precia grabó su versión en discos o CD. Mas aún, el último movimiento fue adoptado por Hollywood en el año 1944, mostrando nada menos que a Jascha Heifetz, tocándolo para la estrella de aquellos días, la cantante Deanna Durbin, en una mala película llamada Carnegie Hall. Más de medio siglo más tarde, el joven violinista francés Renaud Capuçon decide agregar al gran número de registros del mismo otro más, rodeándose de una orquesta de jóvenes regidos por un director, también joven, en la figura de Daniel Harding.
Llama la atención que la orquesta se llama “orquesta de cámara”. En efecto, tienen tan solo 48 músicos – aproximadamente la mitad de una orquesta sinfónica propiamente dicha. La cuerda tiene una…
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