Conocí a Milagros Poblador en Sevilla cuando iba a cantar el papel de ‘Norina’ en Don Pascual. Era el 8 de Marzo de 2003 y el elenco, que era netamente español, nada tuvo que envidiar a cualquier otro que se pueda preparar con divos foráneos. Entonces pude comprobar varias cosas: una, la simpatía de esta mujer, que es innata; otra, la prudencia de su marido que no quiere robarle protagonismo en ningún momento. Y otra, la tercera, aquella misma tarde al oírla cantar.
Los agudos de aquella ‘Norina’ no tenían nada que envidiar a los de ninguna otra. Eran claros, rotundos y llenaban la sala a pesar de que la situación escénica no era la más adecuada por lo dentro del escenario que estaba la “casita de muñecas” en la que se representaba la obra. Ocurrencias de la producción.
Comentarios