Unánime fue la opinión de los asistentes a la Sala Manuel García el pasado sábado: es una excelente idea la de recrear una noche en la casa parisina de Manuel García -lejos de Sevilla pero rodeado de sus amigos-, y enlazar con maestría piezas tan diversas como los dúos para guitarra de Fernando Sor, la zarzuela de Martín y Soler o las canciones del mismo anfitrión o Gioacchino Rossini. Quizás al ser la semana de homenajes a García, debieron incluirse más piezas del compositor sevillano, que seguramente se habrían adaptado también a la dramaturgia ideada.
La velada comenzó con la obertura a piano –reducida- del Barbiere di Siviglia, ejecutada con precisión y elegancia por Rubén Fernández, que encarnaba al cisne de Pesaro de visita en la casa de su amigo. Le siguió el tenor Manuel de Diego en un delicioso ‘Ecco ridente’ de Almaviva, del que…
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