Este CD, bajo el título Silencio, sorprende ante todo por la pureza y belleza del sonido que produce la Kremerata Baltica, y su fundador Gidon Kremer. La calidad sonora te envuelve desde el primer instante, y va a más. Toda la música contenida en este disco, si bien es de fines del siglo XX, es tonal, no es moderna en el sentido que le solemos dar hoy en día, y se escucha con agrado. Lo mejor, musicalmente hablando, son las dos obras de Arvo Pärt, porque la manera como elabora su material es de mayor calado.
Tabula Rasa fue escrita por Pärt en 1977 para Gidon Kremer y su entonces esposa, Tatjana Grindenko, como una especia de doble concierto para 2 violines solistas, cuerdas y piano preparado. En esta obra interviene Eri Klas, como director. Lo más notable del 1º movimiento – Ludus (con moto) - es el incesante crescendo que lleva una…
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