Nunca es fácil montar un Verdi de la talla de Simon Boccanegra, por múltiples razones, pero los resultados obtenidos en el Teatro de la Maestranza de Sevilla la pasada semana han sido más que satisfactorios gracias a una cuidada elección del reparto, la dirección escénica y, sobre todo, la musical.
El maestro italiano Nicola Luisotti fue todo un hallazago, y como anécdota debemos destacar que entre las funciones del 7 y 9 de marzo tuvo que trasladarse a París para dirigir una representación de Otello nada menos que en la Opéra Bastille. El éxito, tanto allí como aquí, fue espectacular, y no es para menos si atendemos a su lectura de las partituras verdianas. La frase puede resultar un tanto tópica, pero pocas veces hemos visto tal homogeneidad en la orquesta, de la que salieron momentos sublimes: el abandono y lirismo con que se trató el…
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