La clemenza di Tito (1791), de Wolfgang Amadè Mozart, es una ópera estática. La parte crucial de la acción se desarrolla mientras los espectadores deambulan por los pasillos del teatro, o sea, en la pausa entre los actos primero y segundo, produciéndose así una de las primeras, sino la primera, elipsis de la historia de la ópera. Este estatismo la convierte en una obra ideal para ser interpretada en versión de concierto.
Al interés obvio que esta ópera ha despertado entre el público y los intérpretes—fue la más interpretada de todas las de Mozart en los primeros treinta años después de la muerte del compositor—se suma el histórico. En contra de lo que afirman muchos articulistas, lejos de estar pasada de moda en el momento de su estreno, lejos de ser un “adiós al barroco”, La clemenza contribuyó de manera crucial a sentar las bases de la…
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