Cuando La clemenza di Tito se está representando simultáneamente en más de dos teatros de ópera se nota claramente que se acerca un importante año Mozart. Y aun tiene que llegar el 2006.
El Met presenta su única producción de esta obra bastante maldita de Mozart, que fue concebida por el último Jean-Pierre Ponnelle hace unos veinte años. Podría juzgarla casi como neo-clásica aunque con un giro inesperado: la producción se sitúa en la época de Tito, pero los intérpretes llevan ropa del siglo XVIII que parece romana. Es un gran mérito de Ponnelle hacer de esta obra un retrato vívido de la ópera seria, no exactamente típica, gracias a Mazzola, que cortó un buen trozo del original de Metastasio y que compuso el texto que Mozart necesitaba, es decir, dúos, tríos, coros, etc. En todo caso, no es nunca aburrida.
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