Como en Nabucco, el protagonista es el pueblo judío, que a punto de ser exterminado por los amonitas pide ayuda a 'Jephta', un capitanejo que acepta volver del exilio para llevar al pueblo a la victoria,…pero ello siempre y cuando le den el gobierno en premio. Y como 'Idomeneo', 'Jephta' es de esos políticos que no vacilan en sacrificar seres humanos en aras de sus ambiciones de poder. También este 'Idomeneo' sionista promete asesinar al primero que encuentre a la vuelta de una guerra victoriosa, y, como Neptuno, Jehová no resiste la tentación de darle la sorpresa mayúscula de confrontarlo con el sacrificio de su propia estirpe, en este caso su hija 'Iphis'.
¡Que historia ideal para una ópera, y que buena idea la volver a escenificar un oratorio de Haendel, como lo hizo Sellars en su memorable Teodora de Glyndebourne! Sellars profundizó…
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