1984, la nueva opera de Lorin Maazel, ha sido la comidilla de la temporada desde antes de su estreno. La producción es fruto de una exclusiva colaboración entre The Royal Opera y la empresa productora de Maazel, Big Brother Productions. Se dice que la contribución personal de Maazel al proyecto asciende a 400.000 libras (600.000 euros; 800.000 dólares). Esto ha provocado la pregunta de por qué un teatro de ópera de primera acoge el vanidoso proyecto de un rico director de orquesta cuya reputación como compositor dista de ser sólida, en vez de encargar nuevas obras a compositores más pobres y prometedores—que no escasean—como se hizo con Thomas Adès en la pasada temporada.
La ópera recién estrenada resulta única en sus modos productivos. Es una adaptación del clásico de George Orwell 1984, publicado en 1949, que presenta una anti-utópica…
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