No pasó de tibio el segundo concierto de Kurt Masur al frente de la Orquesta Nacional de Francia en Madrid. Hubo quien comentó que el programa era pálido en sí mismo, pero personalmente creo que pudo hacerse bastante más con las piezas de Franck y con la primera sinfonía de Shostacovich. Dio la sensación de que Masur estaba dispuesto a tapar cualquier posibilidad de que la orquesta sonase ágil y brillante. Lo hizo reduciendo al mínimo los contrastes dinámicos, los juegos con la intensidad y la tensión del fraseo.
Quizás el mejor ejemplo de falta de pulso fue el principio del tercer movimiento de la Sinfonía en Re menor de Franck: tras los dos acordes introductorios, los chelos presentaron el tema y lo hicieron sin ánimo ni interés. Subió algo la temperatura con el segundo movimiento de la Sinfonía en Re de Franck y con el Shostacovich,…
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