A pesar de lo que se puede leer en las historias habituales de la música española, en los años treinta la presencia e influencia en la vida musical española de la denominada 'generación de la República' fue marginal. En todo caso muy inferior al papel jugado por tres compositores vascos que no se incluyen en esta generación y a menudo son marginados por los historiadores: Pablo Sorozábal, Jesús Guridi y el Padre Donostia.
Sorozábal es indiscutiblemente el compositor más relevante de los años treinta, por prestigio, popularidad, éxito y también por talento y calidad de factura. Pasadas siete décadas, negarlo es negar la evidencia de una música teatral fresca, viva, original, de enorme modernidad, casi diría rabiosa actualidad en los momentos de su estreno en plena crisis económica mundial. Tras la Guerra Civil, Sorozábal siguió siendo el…
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