Normalmente asociamos la música de cámara con una agrupación de instrumentos de número variable pero siempre pertenecientes a la familia de la cuerda: este disco se encarga -exitosamente- de demostrar que hay muy otra y muy mucha música de cámara para instrumentos de viento. Por otro lado, el programa -por título y por contenido- deja bien a las claras que el repertorio que aquí se escucha es francés, y del siglo XX. O casi, porque en una muy hábil mezcla, el disco comienza y termina con dos valses del Shostacovich escénico (El Retorno de Maxim es una película, y El Tábano es un ballet -delicioso, por cierto-) arreglados por su amigo Lev Atovmian.
Además de su entramado francés, las obras aquí presentadas -todas para flauta, clarinete y piano, excepto las de Villa-Lobos y Jolivet, en las que el teclado desaparece- tienen en común su…
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