Es loable, y también económicamente rentable, la recuperación de montajes que, en su día, fueron importantes por su novedad o por lo poco habitual de la ópera representada, incluso en el caso que nos ocupa, editada en vídeo en el sello del propio teatro. Pero también es verdad que hay producciones que en su día fueron impactantes, que siguieron una moda o una tendencia en boga en el momento del estreno, pero que hoy se han quedado algo rancias y poco actuales.
A la producción de Graham Vick para Mitridate le pasa como a esa querencia que hubo en la alta cocina por el minimalismo y la fusión de distintas raíces nacionales: que sorprendía, pero no alimentaba. Con el tiempo, los grandes cocineros han vuelto a la cocina tradicional, reinventándola y sacando lo mejor de ella. Pero Vick, en esta nueva presentación en la Royal Opera House no ha…
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