Normalmente, el nombre de Evgenii Alexandrovich Mravinsqui (1903-1988) no suele aparecer entre los más votados en las quinielas discográficas brucknerianas. Y sin embargo, este zar -que lo fue en la república de los soviets- se aplicó mucho y bien a las sinfonías de Anton Bruckner durante los cincuenta años que gobernó de forma indiscutida la Filarmónica de Leningrado (o, más propiamente dicho, la Orquesta de la Filarmonía Estatal de Leningrado): es significativo que el mismo año de su toma de posesión –1938- presentara al público del Neva la Cuarta sinfonía del organista de San Florián; y aún lo es más que en los dos cursos siguientes hiciera lo propio con la Séptima y la Novena.
Y precisamente de la Novena toca hablar hoy, al socaire de la feliz reaparición en el mercado –y a precio medio- de este compacto de la legendaria firma…
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