Con el nacimiento de la concepción moderna del Hombre, la Cultura, con mayúsculas, se irguió como el gran mito europeo. La existencia de un espacio de creación autónoma, más allá de la divinidad, en el que se participaba desde la genialidad y la inspiración individual y al que se entendía desde la trascendencia histórica, prepararon el camino a una visión de la Historia como obra colectiva y expresión de la especie, que la Europa Moderna necesitaba para sentirse protagonista y hacedora de la Historia.Del ideal renacentista al materialismo marxista, pasando por los nacionalismos decimonónicos y el romanticismo, la Cultura y el ser se fundían y se explicaban. En el imaginario colectivo del europeo detrás de cada "nosotros" aparecía, más allá del territorio, un acerbo, unos signos, una herencia creativa, llamada Cultura. La Cultura ha sido…
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