En una entrevista concedida al Diario Vasco un día antes del estreno donostiarra de su Madama Butterfly, Lindsay Kemp decía lo siguiente: "He intentado hacer el montaje que a Puccini le hubiera gustado tener, que muestra la visión que él tenía de la ópera. Por eso, no interpongo ideas propias, sino que busco las pasiones en la propia música y en lo que ella despierta. Para ello, he dejado aparte el orientalismo barroco que a veces hay en las producciones de esta ópera y he buscado la esencia, el zen, la absoluta sencillez y la belleza que se encuentra en ésta sin intentar ser original."
Estas declaraciones, que son una extraña mezcla de prepotencia y humildad, resultan no obstante muy aclaratorias a la hora de entender la forma que Kemp tiene de abordar esta tragedia japonesa de Puccini, una visión que la configura más como un cuento que…
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