Esta fue la primera reposición en escena de la premiere de la producción de Ursel y Karl–Ernst Hermann, así lo indica el programa, aunque estoy convencido de que se trata de Karl–Ernst y su asistente, dado el profundo antifeminismo del contenido de esta puesta en escena. Como sucedió el año pasado, las chicas son o un poco más zorras que de costumbre o mucho más estúpidas de lo usual, ya que aún sabiendo que ellos apuestan contra su virtud, también apuestan, ¡y también pierden!
Si odio algo en ópera es que el director de escena decida entretenerme con alguna actividad imbécil mientras la orquesta interpreta la obertura y esto es lo que Hermann y su asistente hicieron al colocar a los cuatro jóvenes jugando una partidita de bádminton, mientras la Filarmónica de Viena interpretaba esta magnífica obertura. Pero vayamos a lo importante, la…
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