Parodiando una reflexión de Carl Jung sobre James Joyce, Milan Kundera tituló Xenakis, 'profeta de la insensibilidad' un delicioso artículo de 1988 en el que expresa su admiración por un creador al que atribuye haber liberado a la música de "la barbarie sentimental" y por haber tomado "radicalmente partido por la sonoridad objetiva del mundo contra la del alma y su subjetividad sentimental."
No todos los exégetas de Iannis Xenakis (1922-2001) son tan sutiles como lo es Kundera. A menudo les ciega la fascinación tecnológica y cuando escriben sobre Xenakis confunden el proceso productivo con la obra de arte, como les sucede a quienes al escribir de Wozzeck priman su admirable estructura formal sobre su condición de ópera maravilllosa, que es lo que realmente le interesaba a Xenakis, un creador convencido de que la misión de la obra de arte…
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