Los wagnerianos recaemos con demasiada frecuencia en el recuerdo de los cantantes que estaban en su plenitud hace medio siglo, hasta tal punto que renegamos de casi todas las voces actuales, con el convencimiento de que jamás volverá a haber cantantes como aquéllos. Somos muy injustos, porque la mayoría de nosotros sólo conocemos aquellas voces a través del disco, lo cual inevitablemente proporciona una referencia limitada (aunque mantengamos a machamartillo asertos casi siempre incontestables y grandilocuentes al respecto); y también somos un poco memos, porque en algunos casos esa actitud nos predispone a un escepticismo a veces injustificado que nos impide disfrutar plenamente de la actual escena wagneriana.
Todas las exageraciones parten de un punto de verdad: es cierto que, de un tiempo a esta parte, resulta bastante difícil…
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