Se preguntarán ustedes qué pinta en la sección de novedades discográficas un compacto grabado en 1989. Pues pinta que se trata de un registro que, si no me equivoco, nunca estuvo en el mercado español hasta que el mes pasado Deutsche Grammophon lo ha hecho circular por la piel de toro y a precio de saldo; pinta que la casualidad quiso que fuera editado coincidiendo con la desaparición del protagonista de la grabación, Leonard Bernstein; y pinta que estos días, concretamente el 14 de octubre de 2005, se cumplen quince años desde que se fue el maestro.
En las grabaciones del último Bernstein -casi siempre tomadas en vivo y en exclusiva para el sello amarillo- hay una nota persistentemente común: el estiramiento de los tiempos hasta el límite. En algún caso, los resultados fueron extraordinarios: ahí está, por ejemplo, la Sexta sinfonía de…
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