Explicar la complejísima estética compositiva de Helmut Lachenmann (Stuttgart, 1935), con todas sus implicaciones filosófico-ontológicas, históricas (casi historiográficas, en cuanto a las relaciones que establece con la tradición musical) y hasta sociales y políticas (donde reside quizá el verdadero quid de la cuestión), supone desde luego una tarea demasiado ingente para una crítica musical. Ante la proliferación de artículos que sobre el compositor alemán -quien este año cumple su octogésimo aniversario- han publicado todo tipo de revistas especializadas, cuya profundización me resultaría imposible superar con esta crítica, opto por dejar al propio Lachenmann resumir, en parte, su pensamiento musical mediante estas palabras escritas por él en 1990:
"Si el acto de componer quiere decir ir más atrás del uso tautológico de las formas…
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