Y en la segunda noche de Europalia, la ópera rusa. La del siglo XX. La de un autor soberano, que todavía no ocupa el lugar que le corresponde en el repertorio (fuera de Rusia, claro). Y pensar que tuvo que estrenarla en francés aquí cerca …. Y pensar el poco interés que en Prokofiev parece tener La Monnaie. Y si a él le cuesta imponerse -también porque no se lo da más a conocer ni más seguido- imaginemos lo que les costará a los autores que cada año estrenan una obra con esa obsesión de mantener vivo un género que admite innovaciones y revoluciones, pero que tiene unos límites muy claros: la ‘cantabilidad’, il dramma per musica.
Y pese a la ironía que destila la obra -y muchas veces la música de su autor, que de algún modo tenía que defenderse de las inclemencias del ‘tiempo’- y que quedó subrayada de modo innegable por la interpretación…
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