El hecho de que en las programaciones de jazz de las escenas europeas predominen los músicos norteamericanos tiene una explicación muy simple: Estados Unidos es el país que más invierte en escuelas de jazz públicas y privadas. Esto no sólo se debe a que la ciudad de Nueva Orleans fuese, en su día, la cuna de un género de raíces africanas, sino también a que hoy en día Estados Unidos logra mantener una "tradición nacional" mediante un capital contra el que es imposible competir. Ello no ha impedido que muchos jazzmen americanos hayan elegido Montreux (Suiza), Noruega y Japón como algunos de los escenarios predilectos fuera de su país.
España está lejos de contar con una representación cuantitativamente significativa en el panorama internacional del jazz, a pesar de que el impulso catalán, los festivales veraniegos en el País Vasco y otras…
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