En el libro biográfico Testimonio, el ya anciano compositor no medía sus palabras: “el tema de la invasión no tenía nada que ver con el ataque [de los nazis]. Yo estaba pensando en otros enemigos de la humanidad cuando compuse ese tema.” Pero la sinfonía está dedicada oficialmente a la lucha contra el fascismo, “a nuestra victoria contra el enemigo, y a mi ciudad natal, Leningrado.”
Shostacovich había cumplido 35 años y se encontraba en una encrucijada, su próxima sinfonía estaba destinada a convertirse en un símbolo mundial de la lucha contra Hitler pero había otros motivos que el describió después en términos precisos: “el artista soviético nunca se mantendrá al margen en la confrontación histórica entre la razón y el oscurantismo, entre la cultura y la barbarie, entre la luz y la oscuridad....”.
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