Salzburgo, abril de 1981: con ocasión del exclusivísimo Festival de Pascua, Akio Morita -a la sazón presidente de Sony Corporation- y Herbert von Karajan -a la sazón director del evento- presentaban urbi et orbe el disco compacto. Era el inicio de una época revolucionaria en las técnicas de grabación y reproducción del sonido, representada por esa galleta metálica que poco a poco, pero sin piedad, barrió del mapa al entrañable ‘elepé’, nacido treinta años antes. Hoy, apenas un cuarto de siglo después, EMI anuncia que este álbum del Tristan es su última grabación operística en soporte compacto: el DVD ha tomado el relevo.
Y lo cierto es que el sello inglés ha organizado una despedida con todos los honores: un drama wagneriano, unos solistas de campanillas, una orquesta más que solvente en estos menesteres, y un director que está en la…
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