Cuando en 1830 se daba en La Monnaie esta ópera, el dúo ‘Amour sacré de la patrie' provocó las primeras reacciones que llevaron a la creación en ese mismo año de un nuevo país: Bélgica. Desde entonces no se había vuelto a representar, y en el intento de recrearla para celebrar los 175 años del Estado se ha visto bien claro por qué. A lo mejor, que los periódicos hablen, que hubiera cámaras de televisión, entrevistas, está bien. Tener a la policía antidisturbios en la puerta puede permitir hablar de las pasiones que suscita la ópera hoy. Pero no es así, o no para quien esto escribe. Hay un sector que nunca ha admitido la constitución del país. En su derecho está. También de repartir octavillas y presentarse con pancartas a la entrada y de dialogar con el público (numerosísimo, que llenaba la gran sala medieval que es hoy el primer lugar…
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