Como en su momento podía haber sido el caso con Furtwängler o con Toscanini, a Daniel Barenboim no se le pueden pedir versiones auténticas, aún si las hubiera. El efecto que muchos directores tratan de lograr al hacer sonar las orquestas como las de la época de la composición fue bien descrito por Pierre Boulez en una sola frase: "no hay versiones auténticas". Pero nadie puede dejar de reconocer que la corriente lanzada hace ya más de 40 años y ahora bien establecida ha tenido sus méritos y ha hecho repensar la forma en que se estaban encarando algunos compositores.
Lo que logró Carlos Kleiber con la Orquesta Filarmónica de Viena en la grabación de la Séptima sinfonía de Beethoven no puede ser calificado de auténtico pero es una versión que destila energía y que hasta va contraria al movimiento romántico que la orquesta de Viena tiende a…
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