Hace unas semanas recibí una llamada telefónica informándome de un concierto que se hacía para recordar la memoria de Stella Chitty, quien había fallecido en junio de 2005. La hora era temprana para un concierto, pero Stella Chitty siempre se levantaba temprano y era quien se acostaba más tarde también, así que no había excusa.
La sala de la Royal Opera, con acomodadores y todo lo necesario, habían sido puesto a disposición de esta ocasión, sin cobrar ningún dinero, sólo había que llamar a la boletería y mencionar “Stella by Torchlight” y la boletería se encargaba de enviar las entradas gratis sin cobro alguno. La orquesta regaló sus servicios, y también el coro y directores de la talla de Mackerras y Downes: todos ellos prestaron sus servicios por amor a la recordada Stella.
Comentarios