El segundo reparto de la serie de representaciones que La Monnaie ofreció, en la misma puesta y con la misma dirección de orquesta que se comentó en la edición anterior, ofreció una juventud aún mayor que el primero como común denominador. También repitieron intervención Daniela Pini, en una ‘Melibea’ más relevante que el día anterior, y Rena Granieri, cuya ‘Cortese’ resultó exactamente igual.
Por fortuna no hubo esta vez añadidos de dudoso gusto en la música y en los recitativos, y eso hay que cargarlo en el activo del joven Andrea Porta, que además cantó sin limitarse a hablar y exagerar en ‘Trombonok’, y en el de la brillante Anna Maria Dell’Oste, cuya ‘Folleville’ resultó desde el punto de vista vocal y escénico impecable. También el ‘Alvaro’ de Gabriele Nani demostró gran seguridad vocal y dominio escénico.
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