Asistí a esta función correspondiente a la tercera reposición de esta producción, originalmente pensada para servir como marco al debut de Cecilia Bartoli en el Met a principios de 1996. De esa producción los únicos sobrevivientes son James Levine y Thomas Allen, ya que incluso las ideas originales del director de escena, Lesley Koenig, han sido cambiadas, la mayor parte de las veces para mejorar, por el director de esta reposición, Robin Guarino. Fue, debo decirlo, una función excepcional de una obra maestra, interpretada por un grupo de artistas los más de ellos, ellas diría yo, altamente dotadas, por lo que, les pido de su indulgencia para permitirme que me extienda en escribir algunos de los pensamientos que una función de este calibre me motivaron.
La infidelidad de una mujer y la imbecilidad de un grupo de hombres provocó diez años…
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