Si uno tiene que aprender algo de Verdi (y yo creo que mucho), es, por empezar, el arte de arreglárselas con lo que hay. De todo y en todo. La frase del título es parte de una carta del director al libretista y se refiere a la imposibilidad de tener dos primadonne y, de paso, mantener la concepción de Schiller en Cábala y amor. Y continúa: “Y así está bien.” Porque en la vida de los hombres, que es de lo que hablan -cada vez mejor y más claro- sus óperas, las mayores y las no tanto, sucede precisamente así. Y en vez de bajar los brazos ante tanto disparate, uno puede arremangarse (que no es elegante, claro) y ponerse a ver qué saca en claro, con el riesgo de obtener poco o nada.
Los famosos “anni di galera” en los que escribió contra reloj, con libretos imposibles y problemas físicos, acuciado por diversos y contradictorios sentimientos…
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